La evaluación en el siglo XXI.

La evaluación es un proceso de recogida de informaciones, analizar y emitir un juicio y una toma de decisiones de tipo pedagógica (evaluación formativa) y social (evaluación sumativa). Se puede definir como la gestión controlada de datos sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje para una toma de decisiones razonable. ¿Qué no hay que hacer? Evaluar solo al estudiante y no al profesor; que evalúe solo el profesor y no demos opción a los alumnos/as; calificar, aprobar o suspender. ¿Qué debemos evaluar? La planificación y los procesos docentes, ambas evaluaciones son importantes, sumando la actividad del alumno y los resultados conseguidos para mejorar. La evaluación es algo clave, ¿por qué? Condiciona el qué y cómo se enseña y el qué y cómo se aprende. Algo muy importante en cuanto a la evaluación y el aprendizaje es el alineamiento constructivo (de Jonh Biggs), es decir, que los objetivos del profesor coincidan con los objetivos del alumno. Hoy en día los objetivos del profesor no suelen coincidir con los objetivos del alumno/a, ya que estos últimos suelen ser aprobar y no aprender, por tanto la evaluación puede resumirse en recordar contenidos. La evaluación define la Unidad Didáctica. Los tiempos han cambiado y las competencias que deben tener nuestros alumnos también, por tanto, ¿cuáles son las competencias a evaluar en el siglo XXI? Maneras de pensar, creatividad e innovación, pensamiento crítico, resolución de problemas, aprender a aprender, adaptabilidad, herramientas para trabajar, alfabetización (informacional, multimedia, TICs), maneras de vivir en el mundo, maneras de trabajar… ¿Cómo valorar competencias? Estas competencias deben ser valoradas ya que son más importantes que los contenidos. Tenemos que valorar la creatividad, la alfabetización informacional… estas competencias se evalúan a través del trabajo que desarrollan los alumnos/as, de sus producciones, de los artefactos culturales que construyen en clase. Todo tiene que estar vinculado a una metodología orientada a competencias. La evaluación tiene que estar acorde con la metodología del XXI. Todo podemos evaluarlo en nuestros alumnos/as, mediante distintas técnicas (listas de control, rúbricas, escalas, guiones, observación, interacción, producciones…), también mediante indicadores de criterios y competencias. Con estrategias de autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación, integrada en la actividad habitual de los alumnos/as. - Algunas técnicas: Observación en el Aula: sin guía de observación o con guía de observación. La observación en el aula es la técnica más básica y natural de recogida de información, no es evaluar si no que cumple unos requisitos, obtenemos información directamente de la actividad del alumno/a, podemos desarrollarla en una amplia gama de situaciones y propósitos. Observar en el aula debe ser intencional, debe tener un fin concreto, la recogida de datos deber planificada y estructurada, debe responder a un marco teórico. Con rúbricas: permiten la auto-evaluación, co-evaluación y la heteroevaluación. Sirve para evaluar tarea de procesos y productos. Una rúbrica contiene grados de consecución, indicadores o criterios y descriptores. Tiene ventajas (los criterios son explícitos, las expectativas de éxito también son explícitas y sirven de guía, la aplicación se hace identificando características, proporcionan información significativa y se pueden aplicar en multitud de situaciones). Es un instrumento de Planificación y aprendizaje. Diario de aprendizaje: es un registro de actividades, donde los alumnos/as ponen sus experiencias de aprendizaje, sus reflexiones, sus intereses, sus descubrimientos, sus dudad… El portafolio: incluye portada, una clasificación (trabajos prácticos, documentos, evaluaciones), anotaciones personales, evaluación y conclusiones. Otros métodos como: entrevistas, cuestionarios, mapas conceptuales, realización de proyectos o tareas, revisión de la “libreta de clase” o exámenes orales. La evaluación tanto anteriormente, como en el siglo XXI es un elemento determinante en los procesos de enseñanza-aprendizaje (el factor del cual acaba dependiendo la calidad y cantidad de lo que se aprende). Tanto docentes como estudiantes acaban guiándose por que se tiene que evaluar y de qué manera. Esta evaluación deberíamos cambiarla de manera que lo que haga la evaluación sea enriquecer la marcha del aprendizaje. Hay principios que pueden orientarnos en cuanto a la evaluación, de manera que contemplen, además de contenidos curriculares, competencias que necesitan los estudiantes para desarrollar nuevos retos que se proponen en el siglo XXI: - Evaluación formativa (evaluar para el aprendizaje y no solo para aprobar, los errores forman parte del aprendizaje) - Evaluación integral (evaluar contenidos y destrezas, mediante actividades que permitan poner en práctica sus competencias) - Combinación de estrategias técnicas (elegir el método de evaluación más apropiado para cada actividad) - Retroalimentación (los estudiantes necesitan recibir retroalimentación frecuente sobre su progreso y sus logros, así como ayuda para planear lo que necesitan hacer a continuación, así podrán maximizar su aprendizaje) - Autoevaluación y coevaluación (debemos de incorporar oportunidades de autoevaluación y coevaluación) La sociedad de hoy en día nos presenta nuevos retos que no son lo que había antes, por tanto los estudiantes deberían adquirir nuevas competencias que los adapte al siglo XXI y a los problemas que surjan. Estos nuevos retos, a la vez que presentan la necesidad de nuevas competencias, también presentan la necesidad de otro tipo de evaluación, donde deberían estar los 5 principios hablados anteriormente, lo que requiere la formación de docentes que sean capaces de enseñar este tipo de capacidades y recurran a diferentes tipos de evaluación dependiendo de la actividad, no todo se puede evaluar con un examen. También es muy importante que los docentes estén en una formación permanente.

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